El cambio medioambiental relacionado con las actividades humanas se ha convertido en un importante riesgo sistémico que las instituciones financieras deben tener en cuenta. Aunque han surgido normativas relacionadas con el clima, y con ellas la necesidad de estimar los efectos del cambio climático y los esfuerzos de transición sobre las economías y la estabilidad financiera, la cuestión más global de la naturaleza ha seguido siendo un problema sin resolver, con falta de datos y metodologías.
En este artículo, proponemos un modelo integral que estima los cambios en las métricas de riesgo financiero (PD, LGD, EL, VaR) en función de la degradación de la naturaleza simulada a partir de escenarios socioeconómicos y de cambio climático.
Basamos nuestro enfoque en la modelización económica y financiera estándar utilizada en los ejercicios de pruebas de tensión sistémica, y la complementamos aguas arriba con canales de transmisión ad hoc desde los mapas de activos de capital natural hasta las pérdidas de producción económica, utilizando el análisis input-output para considerar la difusión del riesgo geosectorial.
Nuestro modelo puede utilizarse para realizar pruebas de estrés de naturaleza y para calcular el valor en riesgo de naturaleza de las carteras de las empresas.
