EthiFinance Ratings, agencia europea independiente de calificación crediticia, eleva la calificación de la República de Portugal de BBB+ a A-, con un cambio de perspectiva de Positiva a Estable, impulsado tanto por los cambios metodológicos como por las mejoras en los fundamentos del país, incluyendo el rápido retorno a los superávits fiscales tras la pandemia, un entorno macroeconómico positivo y una sólida evaluación ESG, que subraya la capacidad y el compromiso de cumplir con las obligaciones financieras.
En concreto, EthiFinance Ratings proyecta unas tasas de crecimiento del 1,8% para 2024 y del 1,9% para 2025, aunque estas cifras se mantienen por debajo de la tasa de crecimiento potencial del 2,2% estimada por la Comisión Europea. Además, la agencia espera que el desempleo se mantenga estable, con unas previsiones del 6,5% para 2024 y del 6,4% para 2025, según la Comisión Europea, como resultado de un aumento de la mano de obra, mientras que las tasas de empleo siguen evolucionando positivamente, alcanzando un máximo histórico del 75,3% en 2023.
El informe también destaca la rápida corrección de los desequilibrios de las cuentas públicas tras la pandemia, lo que se traducirá en un superávit fiscal del 1,2% del PIB en 2023. Este rápido ajuste se vio impulsado por una fuerte recuperación económica, el aumento de los ingresos fiscales y la eliminación gradual de los gastos relacionados con la pandemia. Aunque se espera que este superávit se modere, se prevé que siga siendo positivo en 2024 y 2025 (0,2% para ambos años, según el FMI). En este contexto, la prudencia fiscal está contribuyendo a reducir los niveles de deuda pública, que alcanzaron el 99,1% del PIB en 2023. Sin embargo, la deuda pública sigue siendo elevada, lo que supone una de las principales limitaciones para la calificación del país.
Además, los niveles de riqueza siguen siendo modestos, con un PIB per cápita en torno al 60% de la media de la eurozona, y según el estudio, el país se enfrenta a importantes retos demográficos, con un envejecimiento de la población que podría crear mayores presiones fiscales y afectar al potencial de crecimiento. Al mismo tiempo, la agencia espera que aumente la inversión pública, apoyada por la aplicación en curso del Plan de Recuperación y Resistencia.
En el frente exterior, la situación de Portugal es favorable debido a su inclusión en la eurozona y a los constantes superávits por cuenta corriente. Sin embargo, el estudio advierte de que «su condición de deudor internacional actúa como una limitación para su calificación crediticia», ya que su posición de inversión internacional neta (-76% en 2023) aún refleja los desequilibrios macroeconómicos de la crisis de 2008. Por lo tanto, EthiFinance Ratings señala que el alto nivel de deuda externa de Portugal sigue siendo preocupante, dejando al país vulnerable a los choques externos».
Por otro lado, el sector bancario portugués se encuentra en una posición fuerte, «con una sólida capitalización y una ratio CET1 del 17,1% en 2023», y una reducción de la tasa de morosidad, a pesar de la estricta política monetaria del BCE, que han beneficiado a las entidades portuguesas, con un aumento de la rentabilidad de los activos (ROA) del 0,7% en 2022 al 1,5% en el primer semestre de 2024. Sin embargo, el informe afirma que «estos puntos fuertes se ven contrarrestados por los riesgos de recalentamiento del crédito», que, junto con una influencia internacional limitada y una proyección del PIB que sigue estando por debajo de su potencial, ejercen una presión a la baja.
En el ámbito de la política ESG, la evaluación favorable se apoya en el sólido marco institucional y los elevados estándares de gobernanza de Portugal, así como en un alto nivel de bienestar social. Sin embargo, el estudio advierte de que «la evaluación ESG se ve limitada por el pilar medioambiental», que se enfrenta a ciertos riesgos, especialmente en lo que respecta a la transición verde, ya que el país aún presenta altos niveles de emisiones de CO2.
En cuanto a las políticas sociales, el informe destaca que «las desigualdades de renta y de género debilitan ligeramente el perfil social de Portugal». En 2023, el país registró un índice de Gini de 33,7 frente a 32 en 2022, influido por el aumento del coste de la vida. Además, persisten las disparidades de género, con una diferencia de 15,3 puntos porcentuales en el empleo entre hombres y mujeres durante el mismo periodo, y EthiFinance Ratings señala el aumento del precio de la vivienda como un reto importante.
En términos de gobernanza, el estudio subraya que «la calidad institucional y la eficacia gubernamental de Portugal son elevadas», como demuestra la exitosa aplicación de medidas estructurales que han ayudado al país a recuperarse de la crisis de deuda de 2010. Sin embargo, el informe señala algunos riesgos persistentes, como la importante burocracia a la que se enfrentan las empresas y la persistente presencia de la corrupción, «que pueden desalentar la inversión y erosionar la confianza en las instituciones».

